LCI Mensual – Lo que marcó septiembre de 2026

Por qué los bancos centrales están sacando discretamente su oro de Nueva York

El banco central neerlandés trasladó unas 78 toneladas de oro de la Reserva Federal de Nueva York al Banco de Inglaterra entre la primavera de 2026 y principios de septiembre de 2026, alrededor del 40 % de las reservas que hasta entonces custodiaba en Estados Unidos. Su gobernador, Olaf Sleijpen, presentó la decisión como una medida de preparación ante crisis y no como un gesto de desconfianza, y subrayó la profundidad del mercado londinense —donde a septiembre de 2026 cambiaban de manos cada semana unos 900.000 millones de dólares en oro— y, por tanto, una convertibilidad más rápida si algún día hubiera que movilizar las reservas. En Nueva York y en Ottawa permanecen sendas cuotas del 18,5 %.

La operación sigue a la retirada por parte de Francia de 129 toneladas de Nueva York en 2025 y a un debate político abierto en Alemania sobre el tercio del oro del Bundesbank que sigue depositado en Estados Unidos y que su presidente, Joachim Nagel, se ha negado a repatriar. El giro de fondo es anterior a la administración Trump: desde la crisis financiera de 2007-2008, los bancos centrales —sobre todo los emergentes— han acumulado oro para reducir su dependencia del dólar y blindar sus reservas frente a las sanciones. La cuota de Nueva York en las reservas mundiales de oro ha caído de alrededor del 30 % en 2005 a algo más del 20 %. Suiza es la excepción. El BNS no compra oro desde 2008, posee 1.040 toneladas, guarda el 70 % en el propio país y no tiene nada en Estados Unidos que retirar.

La visión de La Côte Invest: los gestores de reservas están cambiando comodidad de custodia por control jurisdiccional, y esa revalorización del riesgo político y de contraparte es estructural, no táctica. Para las carteras privadas, refuerza el papel singular del oro —el único activo de reserva que no encarna la promesa de ningún emisor— en un momento en que las promesas soberanas están en entredicho.

Fuente: Die Niederlande ziehen 78 Tonnen Gold aus New York ab, NZZ, 4 de septiembre de 2026

El BCE vuelve a subir tipos ante una inflación sostenida por la energía

El Banco Central Europeo elevó el 10 de septiembre de 2026 su tipo de depósito en un cuarto de punto, hasta el 2,5 %, segunda subida de 2026 tras el paso de junio del 2 % al 2,25 % y el nivel más alto desde marzo de 2025. El Consejo de Gobierno se reunió en Berlín en lugar de Fráncfort. La presidenta, Christine Lagarde, describió unas perspectivas de inflación sesgadas al alza y revisó al alza las proyecciones para 2027 y 2028, hasta el 2,5 % y el 2,1 %.

La inflación de la eurozona alcanzó el 3,3 % en agosto de 2026, una tasa que no se superaba desde septiembre de 2023, tras el 2,9 % de julio y el 2,8 % de junio. La energía explicó casi toda la aceleración, con un alza interanual de más del 14 %; sin ella, la inflación habría sido del 2,2 %. La presión tiene su origen en la guerra de Irán y el cierre del estrecho de Ormuz, con el crudo de nuevo por encima de los 100 dólares por barril después de que las fuerzas estadounidenses destruyeran cinco petroleros iraníes. La actividad resistió mejor de lo temido: Eurostat revisó el crecimiento del segundo trimestre al 0,6 %, desde el 0,4 %. Lagarde no dio indicaciones sobre diciembre. Una encuesta de Deutsche Bank realizada antes de la reunión mostraba que el 37 % de los participantes esperaba un tipo de depósito del 2,75 % en diciembre de 2026 y el 26 %, del 3 %. La rentabilidad del Bund a diez años subió al 3,5 %, un nivel no visto desde 2011.

Fuente: Die Inflation dürfte länger anhalten als erwartet, sagt die EZB-Präsidentin – und erhöht die Leitzinsen, NZZ, 10 de septiembre de 2026

El mercado de bonos vuelve a cobrar a los Estados por sus promesas

Las rentabilidades de la deuda pública a largo plazo escalaron durante el verano de 2026 hasta máximos de varias décadas, y lo hicieron en el tramo más largo de la curva, donde ningún banco central fija el tipo. El Bund a diez años alcanzó niveles no vistos desde 2011. El Treasury estadounidense a treinta años cotizó en la semana hasta el 11 de septiembre de 2026 en niveles desconocidos desde 2007. El bono japonés a diez años volvió al 3 % por primera vez desde 1996. Hasta finales de agosto de 2026, el tipo estadounidense a treinta años cerró por encima del 5 % en 55 sesiones, más que en ningún año desde 2006.

La aritmética que explica esta revalorización es sencilla. La deuda de Estados Unidos superó los 40 billones de dólares en agosto de 2026, con un coste anual en intereses de aproximadamente 1,1 billones de dólares, algo más que el presupuesto de defensa. Alemania, tras flexibilizar su freno de la deuda para armamento e infraestructuras, prevé unos 180.000 millones de euros de nuevo endeudamiento en 2026 y un gasto en intereses superior a 80.000 millones de euros en 2030. Francia perdió su calificación AA en Fitch y S&P, pero la supervisión bancaria sigue tratando su deuda como libre de riesgo. La demografía encoge la futura base imponible a la vez que amplía el volumen de derechos que pesan sobre ella, y los grupos tecnológicos que financian centros de datos compiten con los Estados por el mismo ahorro. El oro duplicó con creces su precio entre finales de 2023 y septiembre de 2026.

Suiza es el contraejemplo. A mediados de septiembre de 2026, la Confederación se financiaba a diez años por debajo del 0,5 %, una fracción de lo que deben pagar Berlín, París o Washington: un descuento que premia un freno de la deuda de rango constitucional, no a mejores banqueros centrales.

La visión de La Côte Invest: la disciplina fiscal ha pasado de ser un argumento retórico a un activo con precio. La duración soberana debe seleccionarse en función de la credibilidad del marco fiscal del emisor, no de la calificación heredada.

Fuente: Die Rückkehr des letzten Richters: Warum Staatsschulden wieder kosten, Finanz und Wirtschaft, 15 de septiembre de 2026

Los responsables electorales de EE. UU. se preparan ante una injerencia federal antes de las legislativas

A dos meses de las elecciones legislativas de mitad de mandato de noviembre de 2026, los responsables electorales estatales y locales de Estados Unidos se preparaban para una intervención federal en un proceso que la Constitución atribuye a los estados. Reuters habló con más de 50 cargos de ambos partidos, entre ellos una docena de secretarios de Estado; casi todos describieron nuevos preparativos frente a injerencias, desinformación, intrusiones informáticas y amenazas físicas.

Las medidas son concretas. Las administraciones contratan abogados externos y preparan de antemano escritos judiciales para impugnar cualquier intento de incautar equipos o registros electorales, un reflejo nacido de la redada del FBI de enero de 2026 en el condado de Fulton (Georgia), que se llevó unas 650 cajas de documentos de las elecciones de 2020. La secretaria de Estado de Míchigan ha instruido a los funcionarios locales sobre cómo responder a peticiones federales de acceso a las máquinas. Oficinas en zonas tanto demócratas como republicanas instalan cristales blindados, botones de pánico y sistemas de videovigilancia. Los responsables explican también que están cubriendo los huecos dejados por los recortes en la Cybersecurity and Infrastructure Security Agency, que perdió casi 1.000 puestos —en torno al 30 % de su plantilla— y cerró la plataforma que compartía en tiempo real con los estados información sobre amenazas electorales.

La Casa Blanca rechaza esas inquietudes y sostiene que se limita a hacer cumplir la ley electoral. Los tribunales han bloqueado en repetidas ocasiones iniciativas de la administración, entre ellas un plan sobre el voto por correo que el Tribunal Supremo paralizó el 14 de septiembre de 2026. Con el control del Congreso quizá pendiente de un puñado de escaños, los responsables afirman que no pueden dar por hecho que esas salvaguardas vayan a resistir.

Fuente: Election officials prepare for chaos as Trump seeks to tilt the midterms to Republicans, Reuters, 15 de septiembre de 2026

La Fed sube los tipos por primera vez en tres años

El Comité Federal de Mercado Abierto elevó el 16 de septiembre de 2026 la horquilla objetivo de los fondos federales al 3,75–4 %, su primera subida en más de tres años y la primera bajo la presidencia de Kevin Warsh, que asumió el cargo en la primavera de 2026. La decisión fue unánime, lo que refuerza la posición de Warsh frente a las presiones políticas: el presidente Donald Trump ha defendido de forma sistemática unos tipos más bajos.

Los datos de inflación publicados el 11 de septiembre de 2026 mostraron una presión persistente sobre los precios, en parte por los costes energéticos ligados a la guerra de Irán. El indicador preferido de la Reserva Federal se situaba en el 3,7 %, frente a un objetivo del 2 %, mientras que el desempleo era del 4,1 % y la contratación repuntaba. Las proyecciones trimestrales reflejaban que una amplia mayoría de miembros espera un nuevo movimiento de un cuarto de punto, hasta el 4–4,25 %, en una de las dos reuniones que quedan en 2026. La renta variable se afianzó brevemente y luego cedió terreno junto con los bonos cuando Warsh insistió en su rueda de prensa en que la inflación era demasiado alta y no había mejorado en los meses anteriores; la rentabilidad del Treasury a diez años volvió al 5 % durante esas declaraciones. Atribuyó el alza de los tipos a largo plazo a la fortaleza de la economía estadounidense, a las necesidades de capital de los grupos tecnológicos para infraestructuras de IA y a la geopolítica, sin mencionar el déficit federal ni el volumen de deuda, una contención que dice mucho de su relación con la Casa Blanca.

La subida llega siete semanas antes de las elecciones de mitad de mandato. El análisis histórico muestra que la Fed ha endurecido su política cerca de citas electorales cuando las condiciones lo exigían, y quedarse quieta habría servido de poco, ya que los tipos a largo plazo habían subido sin intervención de la Fed y ya habían encarecido las hipotecas y el crédito.

Fuente: Das Fed verschärft den Kampf gegen die Inflation und erhöht erstmals seit drei Jahren den Leitzins, NZZ, 16 de septiembre de 2026

Los ataques iraníes dejan al descubierto la vulnerabilidad de las bases militares de EE. UU. en el Golfo

Los ataques iraníes con misiles y drones causaron daños por valor de miles de millones de dólares en instalaciones estadounidenses de todo Oriente Próximo y pusieron en duda la garantía de seguridad de Estados Unidos en el Golfo. Imágenes por satélite analizadas por el Washington Post en mayo de 2026 identificaron 217 complejos de edificios dañados o destruidos en 15 bases estadounidenses; los inspectores generales de los Departamentos de Estado y de Defensa confirmaron esas cifras en un informe al Congreso el 14 de septiembre de 2026, en el que por primera vez reconocían además una escasez estratégica de munición. El American Enterprise Institute ya había estimado en abril de 2026 unos daños de 5.000 millones de dólares.

El ataque contra el cuartel general de la Quinta Flota en Baréin, a menos de 250 kilómetros de Irán, causó daños por unos 400 millones de dólares y obligó a reabastecer a una veintena de buques de guerra desde Diego García, a cinco días de navegación del estrecho de Ormuz. En la semana hasta el 11 de septiembre de 2026, Irán disparó 20 misiles balísticos contra la base aérea de Muwaffak Salti, en Jordania, a unos 900 kilómetros de su frontera, y dañó aeronaves. A mediados de septiembre de 2026, las bajas mortales estadounidenses en el conflicto sumaban 18, en parte porque se había evacuado al personal.

Los excomandantes del Centcom David Petraeus y Frank McKenzie calificaron de obsoleta la actual arquitectura de bases y abogaron por desplazarla hacia el oeste, hacia Israel, Egipto y la costa saudí del mar Rojo. Catar, que acoge a 10.000 soldados estadounidenses, perdió el 17 % de su producción de gas por un solo dron, y su ministerio de Asuntos Exteriores sostiene desde entonces que la autosuficiencia es la única vía viable.

Fuente: Die grossen US-Militärbasen im Nahen Osten sind untauglich, NZZ, 16 de septiembre de 2026

Canadá y la UE exploran una nueva asociación mientras Washington se vuelve hostil

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, propuso en su discurso sobre el estado de la Unión del 16 de septiembre de 2026 que Canadá se convierta en el primer miembro asociado de la Unión Europea. El primer ministro canadiense, Mark Carney, recogió la oferta al día siguiente ante el Parlamento Europeo en Estrasburgo y pidió una cooperación más estrecha en capacidades estratégicas —materias primas críticas, proyectos de defensa, inteligencia artificial, seguridad energética, espacio y pagos—, junto con el comercio de bienes no agrícolas y servicios y el acceso a Erasmus+ y Horizonte.

El contenido sigue sin definirse. Los tratados de la UE no contemplan la figura de miembro asociado y, según Politico, von der Leyen no consultó la idea con los Estados miembros, varios de los cuales preguntan qué incluiría el modelo y si haría falta una reforma de los tratados. La libre circulación de personas no está sobre la mesa y la adhesión plena queda descartada por razones geográficas, de modo que cualquier fórmula sería menos profunda que el EEE o los acuerdos bilaterales suizos. Ambas partes están vinculadas desde 2017 por el acuerdo comercial CETA, con el que el comercio de bienes creció un 76 %, y Canadá fue en 2025 el primer país no europeo admitido en el programa de defensa SAFE de la UE. El presidente Donald Trump tachó el plan de ridículo y amenazó con aranceles a la UE si resultaba hostil a los intereses estadounidenses. Hay prevista una cumbre UE-Canadá en Montreal los días 29 y 30 de octubre de 2026.

Fuente: Kanada als «assoziiertes Mitglied»? Das EU-Parlament empfängt Mark Carney wie einen Pop-Star, NZZ, 17 de septiembre de 2026

Toma forma un ciclo mundial de endurecimiento sincronizado ante el encarecimiento de la energía

Los grandes bancos centrales avanzaron en septiembre de 2026 hacia un ciclo de endurecimiento sincronizado, con subidas de tipos separadas por apenas unos días y señales de que podrían ser necesarias más. El Banco de Japón endureció su política el 18 de septiembre de 2026, tras la Reserva Federal el 16 de septiembre y el Banco Central Europeo el 10 de septiembre. El Banco de Inglaterra mantuvo los tipos el 17 de septiembre, pero advirtió de que la presión inflacionista podría exigir actuar, y tres miembros del Comité de Política Monetaria indicaron que podrían apoyar una subida; a continuación, los mercados descontaron cerca de cuatro alzas de un cuarto de punto en los doce meses siguientes. El gobernador Kazuo Ueda afirmó que el banco había entrado en una fase de política monetaria distinta.

La energía es el denominador común. El colapso de un efímero acuerdo entre Estados Unidos e Irán y los avances de los hutíes a lo largo de la costa del mar Rojo alteraron las perspectivas de suministro, y el vicepresidente del BCE, Boris Vujcic, señaló que se espera que los precios energéticos se mantengan elevados durante un periodo prolongado, con el consiguiente lastre para la renta de los hogares y el PIB. Se considera más probable un movimiento en la reunión del BCE de diciembre de 2026 que en la de octubre de 2026, y Greg Fuzesi, de JPMorgan, apuntó que no cabe descartar un tipo de depósito superior al 3 %.

El ciclo debería ser mucho menos intenso que el de 2022-2023, cuando la Fed subió los tipos 5,25 puntos porcentuales. Las proyecciones de la Fed de septiembre de 2026 muestran que 16 de sus 18 responsables prevén al menos otra subida de un cuarto de punto antes de finales de 2026, e incluso los más duros solo contemplan un 4,25–4,50 % a finales de 2027, antes de que los tipos vuelvan a bajar.

La visión de La Côte Invest: un ciclo moderado pero sincronizado elimina las apuestas de divergencia monetaria que marcaron el posicionamiento en divisas y duración en los dos años anteriores. El valor relativo entre mercados pierde peso; los tipos reales y la transmisión de los precios energéticos ganan relevancia.

Fuente: Global rate-hike cycle in view as central banks take on inflation, Reuters, 18 de septiembre de 2026

Las elecciones regionales alemanas debilitan a Merz y encumbran a la AfD

Las elecciones regionales celebradas el 20 de septiembre de 2026 en Mecklemburgo-Pomerania Occidental y Berlín infligieron fuertes pérdidas a los democristianos del canciller Friedrich Merz. El resultado del partido en Mecklemburgo-Pomerania Occidental fue el peor en unas elecciones regionales desde 1949, y Merz —con los índices de aprobación más bajos registrados para un canciller alemán— lo calificó de desastre, aunque dejó claro que seguirá en el cargo tras menos de 17 meses de mandato.

Alternative für Deutschland más que duplicó su resultado de 2021 y se convirtió en el partido más votado de Mecklemburgo-Pomerania Occidental —su segunda victoria regional en quince días, tras Sajonia-Anhalt a principios de septiembre de 2026— y quedó tercera en Berlín. En septiembre de 2026 alcanzaba un 29 % en los sondeos nacionales de cara a las elecciones federales previstas para 2029, con una campaña centrada en las deportaciones, la reactivación del gasoducto Nord Stream para recuperar el gas ruso barato y los valores familiares tradicionales. Los demás partidos mantienen un cordón sanitario que impide gobernar con ella, lo que empuja la formación de mayorías hacia coaliciones tripartitas en un país acostumbrado a las de dos partidos. Die Linke también avanzó con fuerza: arrebató 28.000 votantes a la CDU y 45.000 al SPD en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, y 36.000 al SPD y 51.000 a Los Verdes en Berlín.

Lo que movió a los electores fue, ante todo, el deterioro económico: los precios del combustible impulsados por el conflicto de Oriente Próximo, decenas de miles de nuevos recortes de empleo industrial y años de estancamiento. En Berlín, el programa de vivienda de La Izquierda resultó decisivo.

Fuente: Five takeaways from Germany's regional elections, Reuters, 21 de septiembre de 2026

El pacto sobre Groenlandia da a Washington influencia en el Ártico, no la propiedad

Groenlandia, Dinamarca y Estados Unidos firmaron el 22 de septiembre de 2026, al margen de la Asamblea General de la ONU en Nueva York, un nuevo acuerdo de defensa que pone fin a una disputa que había convertido a Washington, el aliado más cercano de Copenhague, en su mayor amenaza de seguridad desde 1945. A principios de enero de 2026, el presidente Trump había amenazado con tomar la isla por la fuerza, lo que llevó a las tropas danesas a prepararse para inutilizar las pistas de aterrizaje de Groenlandia.

El acuerdo queda muy lejos de otorgar la propiedad a Estados Unidos. Reafirma la soberanía danesa y reconoce el derecho de los groenlandeses a la autodeterminación, al tiempo que permite nuevas bases estadounidenses en Narsarsuaq, en el sur, y Mestersvig, en el este. Al igual que el tratado de 1951 que actualiza, se ancla en la pertenencia a la OTAN, pero sobreviviría a una independencia groenlandesa siempre que la isla se adhiera a la Alianza. Los Estados no miembros de la OTAN no podrán desplegar fuerzas ni construir instalaciones militares sin el consentimiento de Estados Unidos. La inversión extranjera solo requiere, por lo general, una consulta con Washington, pero los sectores sensibles, como las materias primas, quedan reservados a inversores de países de la OTAN, socios de la OTAN o de la UE, lo que en la práctica excluye el capital ruso y chino. Los parlamentos danés y groenlandés aún deben ratificar el texto, y todos los líderes de los partidos daneses han expresado su apoyo.

La visión de La Côte Invest: el acuerdo elimina un riesgo de cola para las relaciones transatlánticas y consolida el Ártico como una zona de recursos alineada con Occidente. Para los inversores, refuerza la tesis de que las cadenas de suministro de minerales críticos se organizarán en torno a alianzas de seguridad, lo que favorece los proyectos en jurisdicciones aliadas frente a un aprovisionamiento guiado únicamente por el coste.

Fuente: Grönland, Dänemark und die USA einigen sich: Das sind die wichtigsten Punkte des Abkommens, NZZ, 22 de septiembre de 2026

El Nasdaq marca un récord mientras la amplitud del mercado se estrecha hasta extremos históricos

El Nasdaq 100 cerró en máximos históricos el 22 de septiembre de 2026, su primer récord desde junio, pero el avance dependió de un número inusualmente reducido de compañías. Cuatro fabricantes de chips —Micron, Sandisk, AMD y Nvidia— aportaron la mitad de la subida de esa sesión, y cinco valores explicaron la mitad del alza del 6,4 % del índice en las cinco sesiones hasta el 22 de septiembre, pese a que 32 de sus componentes retrocedieron.

Desde el lanzamiento de ChatGPT en noviembre de 2022, el índice ponderado por capitalización ha superado a su equivalente equiponderado por un margen excepcional. Periodos tan largos de liderazgo de las megacapitalizaciones son históricamente poco frecuentes; las compañías más pequeñas suelen batir al mercado con el tiempo, y el mayor valor de un índice ha sido a menudo una mala compra, como ilustran antiguos líderes como IBM y General Electric. El precedente más próximo es el auge tecnológico de finales de los noventa. Jason Goepfert, de SentimenTrader, observó que el 21 de septiembre de 2026 el S&P 500 subió al menos un 1 % hasta quedar a menos de un 1 % de su récord mientras más de sus componentes marcaban nuevos mínimos que nuevos máximos, una combinación que solo se había dado el 23 de julio de 1929 y el 21 de diciembre de 1999, en ambos casos unos tres meses antes de un gran desplome. Dos observaciones no demuestran nada desde el punto de vista estadístico, pero subrayan hasta qué punto las condiciones se habían vuelto anómalas. Una explicación fundamental es que se ha permitido a las plataformas digitales dominantes captar y retener beneficios desproporcionados, lo que concentra el crecimiento de los beneficios en unos pocos líderes. La amplitud aún podría recuperarse gracias a avances en el resto del mercado y no a un hundimiento de los valores punteros.

La visión de La Côte Invest: la exposición a renta variable ponderada por capitalización se ha convertido discretamente en una apuesta concentrada en unos pocos valores ligados a la IA. Los inversores deberían comprobar la concentración real por valor y por sector de sus posiciones indexadas y plantearse asignaciones equiponderadas, de calidad o diversificadas por regiones como contrapeso.

Fuente: So Much Owed to So Few, John Authers, Bloomberg (Points of Return), 23 de septiembre de 2026

La cumbre Trump-Xi se salda con rebajas arancelarias simbólicas y deja abiertas las grandes disputas

La cumbre de Washington entre Donald Trump y Xi Jinping, celebrada en la semana del 21 de septiembre de 2026, se saldó con un acuerdo mínimo: rebajas arancelarias recíprocas sobre bienes considerados no sensibles. Estados Unidos reducirá los aranceles de 77 productos chinos, entre ellos juguetes, maquinillas de afeitar y anzuelos, mientras que China recortará los gravámenes sobre 1.619 artículos estadounidenses, como piel de conejo, camellos y foie gras.

El alivio abarca unos 60.000 millones de dólares de comercio, repartidos a partes iguales entre ambos lados, frente a un comercio bilateral total de unos 415.000 millones de dólares en 2025. Aun así, ambos gobiernos presentaron el acuerdo como un paso estabilizador. Los principales focos de fricción siguen sin resolverse. Washington quiere que China compre muchos más productos agrícolas estadounidenses después de que Pekín incumpliera sus compromisos de 2025 sobre la soja, y un grupo de trabajo conjunto negociará en los próximos meses las barreras al comercio agrícola. Según el Financial Times, China solo había enviado alrededor de dos tercios de las tierras raras y minerales críticos prometidos en 2025. En consecuencia, Estados Unidos rechazó la petición de Pekín de prorrogar la tregua comercial, que expira el 10 de noviembre de 2026, hasta el final del mandato de Trump, y solo aceptó extenderla hasta el 10 de enero de 2027. Podría haber nuevas reuniones en la cumbre de la APEC en Shenzhen en noviembre y en la del G20 en Miami en diciembre, pero un acuerdo global parece improbable.

Fuente: Rasierapparate, Kamele und Hasenfell: Die USA und China wollen die Zölle auf wenige ausgewählte Produkte reduzieren, NZZ, 28 de septiembre de 2026

La visión de La Côte Invest — septiembre de 2026

Septiembre de 2026 fue el mes en que el coste de la credibilidad se hizo visible en los precios. Bancos centrales de tres continentes endurecieron su política ante un choque energético que no pueden controlar, no para enfriar la demanda sino para defender las expectativas. El tramo largo del mercado de bonos fue más allá y cobró a los Estados por unas promesas fiscales que la demografía, la defensa y el servicio de la deuda hacen cada vez más difíciles de cumplir, con independencia de las calificaciones heredadas. Las señales políticas apuntaron en la misma dirección: un sistema electoral cuestionado en Estados Unidos, un canciller debilitado en Berlín y treguas comerciales entre Estados Unidos y China renovadas apenas por unas semanas cada vez.

La tensión para las carteras reside en que los mercados de renta variable no han hecho el mismo ajuste. El liderazgo se ha estrechado a un puñado de compañías vinculadas a la IA cuyas valoraciones siguen apoyándose en el capital más barato del ciclo anterior. Consideramos un tipo sin riesgo del 5 % en dólares como escenario central, no como un repunte pasajero. Ello aconseja ganar duración solo con emisores cuyos marcos fiscales sean creíbles, con Suiza como ejemplo más claro; mantener el oro como cobertura frente a la erosión de la credibilidad soberana, y diluir la concentración de la renta variable ponderada por capitalización en lugar de extrapolarla.

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Perspectivas Económicas de la OCDE, Informe Intermedio de septiembre de 2026