El Órdago del Estrecho: cómo Irán convirtió un ultimátum militar en una victoria negociadora

La amenaza de Trump de aniquilar Irán culminó en un alto el fuego de dos semanas que otorga a Teherán una ventaja estratégica en las negociaciones.


Tras amenazar con destruir infraestructuras civiles iraníes el martes por la mañana, Trump dio marcha atrás menos de dos horas antes de que venciera su ultimátum. Anunció una suspensión de dos semanas de los ataques aéreos estadounidenses, condicionada a que Irán garantizara el paso seguro e inmediato por el estrecho de Ormuz. Teherán aceptó, aunque en sus propios términos: las fuerzas iraníes supervisarían el tránsito y el régimen propuso cobrar dos millones de dólares por buque, compartiendo los ingresos con Omán. Pakistán medió en unas conversaciones preliminares previstas en Islamabad el viernes. Los analistas consideran el resultado una victoria estratégica para Irán: aproximadamente la mitad de su arsenal de misiles permanece intacto, el país conserva más de 400 kilos de uranio altamente enriquecido y algunos senadores republicanos se distanciaron de Trump por sus amenazas a objetivos civiles. La distancia entre el plan de 15 puntos de EE.UU. — que exige desmantelar las instalaciones de enriquecimiento — y el contraplan iraní de 10 puntos — que pide la eliminación total de sanciones, la retirada militar estadounidense y el derecho a enriquecer uranio — sigue siendo enorme.

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