Los mercados celebran la tregua, pero los riesgos reales apenas comienzan
La subida global de más del 3% en bolsa oculta una realidad más compleja: los mercados de bonos y los swaps de inflación advierten en silencio que las secuelas económicas están lejos de resolverse.
El anuncio de un alto el fuego temporal en el conflicto entre Estados Unidos e Irán desencadenó uno de los rebotes bursátiles globales más fuertes en años: las bolsas mundiales subieron más del 3% y el Brent cayó más del 12%. Los mercados emergentes registraron su mejor jornada desde noviembre de 2022, recuperándose de unos 60.000 millones de dólares en salidas de capital durante el conflicto. Sin embargo, los mercados de renta fija y de inflación cuentan una historia más cautelosa. Los swaps anticipan ahora una inflación superior al 3% para el próximo año — frente a menos del 2,25% a principios de 2026 — y se espera que la Fed mantenga los tipos sin cambios durante todo el año, borrando las dos bajadas de tipos que estaban completamente descontadas antes del inicio de las hostilidades. La preocupación estructural radica en que Irán parece querer establecer un nuevo precedente: el derecho a cobrar a los barcos por cruzar el estrecho de Ormuz. Los analistas recomiendan un enfoque dual: participar selectivamente en el rebote mientras se posicionan las carteras para un mundo estructuralmente más caro.